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Entrenamiento mental budista

Actualizado: 18 feb 2022


Entrenamiento mental budista Natalia Bullon Constelaciones familiares

La tradición contemplativa budista cuenta con un listado de entrenamientos mentales para poner fin al sufrimiento. Si en occidente decimos “somos lo que comemos”, en el budismo se dice “somos lo que pensamos”. Por esta razón, la importancia del cultivo de nuestros pensamientos es prioridad 24 horas al día.


Cualquier cambio de hábito comienza con la identificación de nuestra situación actual. De igual manera que un alcohólico acude a un centro de rehabilitación sólo cuando se da cuenta que necesita ayuda, una persona acude al sofisticado entrenamiento budista cuando se da cuenta que necesita una guía y un método para entrenar sus pensamientos. Mientras que la persona no reconoce su dolor, la persona no necesita cambiar nada. Sólo cuando la insatisfacción cobra mayor protagonismo, y no se puede tapar con nada placentero, la persona comienza a notar que la infelicidad está adentro y no afuera. La meditación es el método clave para darnos cuenta dónde estamos y qué método necesitamos seguir para entrenar nuestra mente. Junto con un guía entrenado para ello, la persona se sienta en el cojín para iniciar el camino de meditación Shamatha (meditación de tramquilidad) que consta de nueve niveles. La persona irá reconociendo poco a poco los 5 obstáculos de la meditación y practicará los 8 antídotos para contrarrestar estos obstáculos.


Cada individuo presenta diferentes toxinas mentales (venenos mentales o klesas) y la manera en que las experimenta dependerá de muchos factores. El instructor o maestro de meditación podrá identificar qué método es el indicado para transformar esas toxinas mentales como por ejemplo la práctica de meditación de Lojong o de los 4 inconmensurables. Esto siempre va acompañado de la practica meditativa tradicional Shamatha.


El entrenamiento mental budista no sólo se limita a la hora sentado en el cojín. La práctica debe transcender el cojín hacia nuestro lugar de trabajo, hacia nuestros momentos de cocina, de espera en la cola del banco, de caminar o lavar los platos. Por esta razón, es necesario una práctica integral que incluya tiempo en el cojín de meditación, en la rutina diaria, tiempo de contemplación, de lectura y de estudio.


El entrenamiento mental budista tiene como objetivo principal despertar dos virtudes fundamentales: la sabiduría y la compasión. La sabiduría (prajna) es la capacidad de poder ver y la compasión es la actitud guerrera para salir al mundo con vigor, firmeza, alegría e infinita generosidad. El individuo deja de pedir que la vida sea diferente y que las personas cambien; en su lugar, el individuo se ocupa de ser un ente transformador de su propia mente, y con ello convertirse en un agente de cambio para el mundo. Desde este lugar el individuo ilumina, y por efecto dominó causa una cadena de acción efervescente en pro de la humanidad y el servicio a la transformación comunitaria.


Gracias por leer.

Natalia Bullon

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